Para alegría de muchos (mis amigos) y tristeza de unos pocos, sale quelocoelmundo -edición 2011. El silencio virtual de estos meses no implica que dejé de creer que el mundo está loco, al contrario… la locura acelerada de la junga de cemento, me deja sin aliento. Sin tinta para volcar en estas líneas. Pero este año (o lo que queda de él) me propongo alimentar este espacio al menos, 2 veces al mes. También me propuse empezar terapia (cosa que vengo pateando), encontrar profe de guitarra, leer más, comer menos, encariñarme con Maipú, combatir a la mafia 2.0 y por supuesto, no dar ni un paso atrás.
Arranco con un tema que merece varias líneas:
Cómo se viene plantenado en el último tiempo, la relación entre la política y el periodismo con las nuevas tecnologías de la comunicación. Me interesa destacar algunos puntos sobre el debate abierto por Aliverti en Marca de Radio unas semanas atrás, en el que aportaron su opinión especialistas en el tema como Mariana Moyano, Héctor Thompson, Alejandro Piscitelli, Atilio Boron y Diego Beas.
A lo largo del debate se cuestiona el supuesto “cambio de paradigma” generado por Internet, en su relación con la política y el periodismo, disparado a partir de la revueltas en el mundo árabe. Específicamente, se preguntan si las redes sociales pueden ser consideradas como “sujeto revolucionario” o como un nuevo objeto que puede servir a diferentes fines.
Tengo la necesidad de justificar estas palabras porque no quisiera caer en la bolsa de los “politólogos” que nacen o despiertan con un hecho político tan fuerte como la muerte del ex-presidente Argentino, Néstor Kirchner. Pero sí merece la dedicación de unas líneas por las huellas que dejó en la historia política de nuestro país. Porque hay que tener huevos y convicción para ponerse al hombro la Argentina del 2003 y enfrentarse a quienes hizo falta. Así que este post va en memoria a ese