Qué desafío implica intentar dejar contentos a mis escasos pero influyentes seguidores en cuanto a la esencia de mis líneas. Alguno me dice que no le interesa conocer mis estados de ánimo, sino más bien mi punto de vista sobre un asunto X. Otro me dice que le divierte cuando escribo a modo de catársis. Y a la gran mayoría le importa un carajo si escribo o dejo de escribir.

Entonces, hoy decidí escribir sobre lo que tengo ganas confirmando el egocentrismo de los bloggeros. Predicamos la idea de la libertad de expresión pero si alguien opina en contra de nuestro post, por dentro pensamos: “Porqué no me dejás en paz y te abris tu propio blog, salame”.

belu-aerosilla

En fin, este post tiene un foco aunque no parezca. Y tiene que ver con el último loco mes transcurrido en mi vida. Hoy me encuentro en día de descanso, buscando poner mi mente en blanco, entre la nieve y las montañas que tanta paz me traen. Las aerosillas dan lugar a peligrosos momentos de reflexión. Miro hacia atrás, y lejos de haber cambiado mi status psico-físico de “eterna pasajera en trance“, intento entender mi brillante idea de mudarme “temporariamente” a la jungla de cemento. Se me ocurren algunas opciones:

a) Armar un quilombo familiar que terminaría en un escandaloso desalojo de la casa de la nona;
b) Hacer vida de gran ciudad: Andar en subte, llegar tarde a todos lados, participar de eventos, comprar porquerías en la Santa Fe;
c) Conseguir una chamba en una multinacional, en un puesto de 4 palabras en inglés;
d) Conocer un bombono, pasar un domingo a todo color y no querer soltarlo más;
e) Huír de Córdoba por problemas no resueltos;
f) Experimentar la vida en una pensión u hotel familiar;
g) Todas las anteriores son correctas;
h) Ninguna es correcta. Todavía no se qué hago por la capi.

fueradepistaSea lo que sea, parece que “me sobran los motivos” para ponerle todo a esta nueva etapa. Creí que era momento de “aferrarme” a algo, pero me tocó bastante un comentario que me llegó del cyberespacio: “No creo que necesites aferrarte a nada, porque ya estas aferrada a vivir la vida intensamente, y eso es lo que vale…” Ufffffff…

Entonces, esta experiencia personal me deja un planteo abierto: Hasta cuándo seguir buscando nuevos desafíos? Qué pasa cuando se está demasiado “cómodo” en una situación? (a eso le llamarán “ser feliz”??) Cuándo parar? Hay que parar???